Niveles de apoyo, manifestaciones y estrategias escolares para acompañar mejor.
Enfoque: comprender necesidades de apoyo y traducirlas a decisiones de aula.
Qué significa TEA y por qué el espectro no es una línea de “leve a grave”.
Cómo se observan los criterios diagnósticos en preescolar.
Qué apoyos probar según comunicación, flexibilidad, sensorialidad y autonomía.
Definición y cambio de mirada.
Criterios diagnósticos y manifestaciones.
Niveles de apoyo y estrategias.
Casos, aplicación y plan de aula.
El diagnóstico orienta. La observación del aula decide qué apoyo se prueba mañana.
Por ejemplo, usar lenguaje oral para pedir objetos o responder preguntas concretas.
Por ejemplo, tolerar cambios, participar con pares o regularse ante ruido, luz o espera.
El nivel orienta intensidad; el perfil muestra dónde intervenir.
Un niño puede comunicarse oralmente y aun así necesitar mucho apoyo para participar con pares.
La demanda, el ruido, la transición o la incertidumbre pueden subir la necesidad de apoyo.
Las necesidades cambian con lenguaje, regulación, sueño, salud, familia y entorno escolar.
Preguntar “¿qué nivel tiene?” sirve menos que preguntar “¿qué apoyo necesita aquí, ahora y para esta actividad?”.
Dificultad para iniciar, responder o sostener intercambios sociales.
Uso atípico de mirada, gestos, expresión facial, postura o distancia corporal.
Dificultad para compartir juego imaginativo, ajustar conducta o participar con pares.
Puede verse como juego paralelo persistente, poca respuesta al nombre, no seguir turnos, no mostrar objetos o no comprender reglas sociales implícitas.
Ecolalia, aleteo, alinear objetos, girar ruedas o repetir guiones.
Malestar ante cambios, transiciones o formas nuevas de hacer una actividad.
Temas u objetos muy intensos que organizan su atención.
Hiper o hiporreactividad a sonidos, texturas, luces, movimiento, comida o contacto.
La conducta difícil suele decir: “no entiendo”, “no puedo comunicarlo” o “esto me sobrepasa”.
Requiere apoyo. Las dificultades son notorias sin apoyos, especialmente en comunicación social, flexibilidad y organización.
Requiere apoyo sustancial. Las dificultades son claras incluso con apoyos; los cambios generan malestar frecuente.
Requiere apoyo muy sustancial. Hay afectación intensa de comunicación, participación, flexibilidad y regulación.
El nivel no sustituye una evaluación individual ni define una receta fija. Orienta la intensidad del apoyo.
Fotos, pictogramas u objetos reales para anticipar la secuencia del día.
Reduce incertidumbre y ayuda a sostener una demanda breve.
La actividad debe mostrar cuánto falta y cuándo termina.
Si la explicación hablada se repite tres veces, probablemente necesita hacerse visible.
Menos ruido, luz directa, espera larga, contacto inesperado o materiales aversivos.
Espacio breve de calma, objeto regulador, audífonos o material alternativo.
La pausa debe tener regreso claro a una meta pequeña y alcanzable.
Elegir juego corto, material claro y roles visibles.
Usar pares modelo, turnos marcados y frases funcionales.
Repetir la habilidad en patio, mesa, cuento y rutina diaria.
No basta sentarlo con otros niños. Hay que enseñarle cómo entrar, permanecer y salir del juego.
No puede pedir lo que necesita.
No entiende qué sigue o qué se espera.
El entorno supera su tolerancia.
El cambio rompe predictibilidad.
Cuando termina el juego libre y el grupo debe salir al patio, Mateo grita, se tira al piso y abraza una caja de bloques. Si la maestra le retira la caja, aumenta el llanto. Cuando puede llevar un bloque en la mano, camina con el grupo.
Dificultad para transición y pérdida abrupta de objeto preferido.
Aviso visual, temporizador, “bloque acompaña y vuelve” y destino claro.
Tiempo para transitar y cantidad de ayuda adulta necesaria.
Durante la asamblea, Valeria repite frases de una caricatura y se tapa los oídos cuando varios niños hablan. Si se le pide “pon atención”, mira al piso. Responde mejor cuando tiene una tarjeta para pedir pausa y un lugar marcado para sentarse.
Sobrecarga auditiva y baja comprensión de expectativas sociales implícitas.
Lugar definido, señal visual de turno, pausa breve y participación de una palabra.
Minutos de permanencia y número de participaciones funcionales.
Conducta observable, sin juicio.
Antecedente y consecuencia probable.
Un apoyo visual, comunicativo, sensorial o social.
Un dato simple por una semana.
Compartir de manera voluntaria: barrera detectada, apoyo elegido y cómo sabrán si funcionó.
Puede necesitar mediación explícita para entrar al juego y comprender claves sociales.
Lenguaje oral no garantiza comprensión social, flexibilidad ni regulación sensorial.
Casi siempre hubo señales previas: ruido, cambio, espera, demanda o frustración comunicativa.
Elegir una rutina difícil.
Registrar antecedente, conducta y consecuencia.
Aplicar un apoyo visible y consistente.
Comparar datos y ajustar.
Comunicación, comprensión, sensorialidad o flexibilidad.
Visible, concreto y repetible.
Medible por una semana.